lunes, 29 de marzo de 2010
El mundo apaga las luces
Edificios como la Opera House de Sidney, la Ciudad Prohibida de Pekín y la Torre 101 de Taipéi quedaron a oscuras el sábado cuando los países apagaron las luces para celebrar La Hora de la Tierra 2010, en un llamado de acción contra el cambio climático.
El simbólico apagón de una hora, que se realizó por primera vez en Sídney en el 2007, se ha convertido en un evento anual global y los organizadores, el fondo para la vida silvestre World Wide Fund for Nature, dijeron que esperan que la de este año haya sido la mayor hasta el momento.
Las remotas Islas Chatham fueron las primeras de más de 100 naciones y territorios en apagar las luces a las 20.30 hora local, en un evento que finaliza 24 horas después en Samoa.
La pequeña Tuvalu, que teme ser borrada del mapa debido al creciente nivel del mar, prometió cortar la energía a sus nueve atolones del Pacífico y pidió a los propietarios de automóviles y motocicletas que no los utilizaran, dijo WWF.
En el extremo sur de la Antártida, la estación de investigación de Australia prometió bajar las luces.
A medida que la hora del apagón se movía a través del mundo, el Big Ben de Londres y la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo en París se unieron al evento. En Nueva York, los edificios Empire State y Chrysler también apagaron las luces, así como el distrito de Times Square y el edificio de las Naciones Unidas.
"Mientras vemos las luces apagarse de continente en continente, reflexionemos sobre la fragilidad y la importancia de nuestra herencia natural y la promesa de protegerla para un futuro sustentable para todos", dijo el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon en un comunicado.
El cofundador del evento Andy Ridley dijo a Reuters que 126 países y territorios se habían adherido al apagón hasta el momento, con miles de eventos especiales programados.
Los organizadores estimaron que el año pasado entre 500 y 700 millones de personas participaron del evento. La organización WWF dijo en su sitio de internet que estimaba que este año participaron 1.000 millones de personas, 1.000 ciudades y 100 monumentos históricos mundiales.
martes, 23 de marzo de 2010
40 Razones para no tener hijos
NO KID: 40 RAZONES PARA NO TENER HIJOS
El libro está estructurado en forma de 40 capítulos cortos. Cada capítulo es un motivo para no tener hijos (aunque en realidad, yo los vi como reflexiones sobre la gente que sí los tiene y una crítica de la sociedad actual, más que como motivos para no tenerlos). Hacer una sinopsis de este libro es imposible ya que no tiene un argumento concreto (no es una novela) sino que podría decirse que son una serie de pautas. De entrada, el libro ya advierte que no es una guía exclusiva para aquellos que hayan decidido no tener descendencia sino que está destinado también para los que hayan decidido tenerla (o ya la tengan). La autora dice que escribe esta guía para desmoralizar a aquellas personas que estén decididas a tener hijos. A pesar de lo polémico de estas declaraciones el libro es mucho más que una provocación y puede ser de mucha utilidad para aquellos que ya tengan hijos ya que es un libro que hacereflexiones muy certeras sobre la natalidad en particular y la sociedad en general.A lo largo de los 40 capítulos de este libro, la autora va analizando y reflexionando sobre diferentes temas, tratados de forma muy interesante (y siempre con un punto de humor sarcástico), que se podrían resumir del siguiente modo:
* Hijos a toda costaLa autora reflexiona y critica el hecho de que en la sociedad actual tener hijos se haya convertido casi en una obligación moral. Es lo que ella llama "reproducirse a cualquier precio". Critica que se haya montado todo un negocio alrededor de la maternidad, que tener hijos se haya convertido casi en una moda y también los discursos estúpidos que se derivan del hecho de procrear o no. Según ella, tener descendencia no es ni un derecho ni una necesidad: es una posibilidad. Hace una reflexión sobre la obsesión por procrear y toma como ejemplo la típica pregunta que se les hace a muchas parejas cuando llegan a una cierta edad: "¿Para cuándo los niños?", prueba de que tener descendencia parece haberse convertido en una obligación cuando en realidad debería ser una elección. Aborda el tema de las parejas que deciden no tener descendencia y cómo parece que están mal vistos por la sociedad y tienen que aguantar comentarios como "La pobre debe ser estéril" o "No saben lo que se pierden". Reivindica el derecho a poder decidir sin que nadie te juzgue y el hecho de que, no por no tener hijos, se es egoísta. Las personas que se decantan por no tener descendencia no son mejores ni peores que las otras: simplemente han elegido una opción que difiere de la general.
* La generación de los "padres de manual"Los pasajes del libro dedicados a este tema son divertidísimos y están tratados con mucho humor y sarcasmo. Son tan reales que no puedes evitar sonreír mientras los lees (aunque no tengas hijos, reconocerás las situaciones que describe porque las habrás visto en tu familia, en tu entorno y en la sociedad en general). Esta autora arremete contra lo que ella llama profesionales de la infancia que se dedican a escribir manuales y a pregonar toda una serie de pautas estúpidas que los padres modernos siguen como si fueran un dogma en vez de usar el instinto natural de toda la vida (que es lo que mejor funciona).
Pone como ejemplo la lactancia materna y los debates que hay con respecto a este tema, cómo muchas madres que deciden darle el biberón a sus hijos son consideradas casi "las terroristas de la tetina" y la de argumentos estúpidos que giran alrededor del tema, como que el niño se va a traumatizar por criarse con biberón o va a estar menos sano. Ella opina que debería ser una decisión personal y no una obligación colectiva. Hace referencia también a lo que podríamos llamar la "generación de padres de manual" que crían a sus hijos según lo que dictan los manuales publicados por los que ella define como charlatanes: libros sobre cómo hacer que el bebé duerma bien, tenga un sueño placentero, cómo educarlo, cómo hacer que se lo coma todo, cómo decirle "no" sin traumatizarlo, etc. Lo trata con mucho humor, pero es terriblemente real.* Los hijos perfectos
Éste es un apartado que me gustó especialmente porque está tratado con el humor que predomina en el libro pero lo cierto es que un tema muy real y es por eso que creo que muchos padres deberían leer este libro, porque hace reflexiones que, a pesar de estar tratadas a modo de sátira, son mucho más interesantes que muchos manuales serios que se publican al respecto y encierran una gran dosis de autocrítica. En primer lugar, la autora critica duramente la imagen de familia perfecta que la gente tiene metida en la cabeza y que la hace aspirar a un imposible: unos hijos perfectos, de anuncio, con la consiguiente posterior decepción porque, efectivamente, no lo son.Arremete duramente (pero con un humor satírico excelente) contra la obsesión de los padres por criar a un hijo perfecto ya desde la cuna y lo relaciona con el tema del consumismo desenfrenado. Por ejemplo: hay niños que, con sólo un año de edad, tienen en casa medio Toys'R'us porque el juguete "X" estimula la psicomotricidad, el juguete "Y" les desarrolla la inteligencia y el juguete "Z" hará que sean pequeños Einsteins (o eso es lo que creen los padres). La autora define esta situación como "más objetos, pero no por ello más satisfacción". Critica duramente la competencia, agobio y presiones feroces a los que se somete a los niños ya desde pequeños como si fueran directivos de una empresa para que sean los mejores: desde actividades extraescolares en exceso pasando por la constante presión de "saca buenas notas, sé alguien de provecho y no nos decepciones".
Critica abiertamente que a los niños, ya desde pequeños, se les exija que sean los números uno, privándoles con ello de disfrutar de la infancia (definida por la autora como un paraíso ideal al cual los adultos ya no accederán). Por si fuera poco, muchos padres no sólo quieren sino que creen que sus hijos son los más inteligentes y que se comerán el mundo. Es más, se les exige que así sea: cuando son mayores tienen que devolver todo lo que han hecho los padres por ellos y corresponder teniendo un buen estatus social, un trabajo "importante", bien remunerado y ser mejores que el vecino. La decepción de los padres (que, a menudo, proyectan sus frustraciones en sus hijos) viene cuando los hijos no cumplen con las inalcanzables expectativas que habían depositado en ellos porque, evidentemente, no son perfectos.* Mamá antes que mujer
Otro de los temas en los que hace especial hincapié es en el hecho de que una mujer con hijos tenga que ser madre antes que mujer y que sus propios intereses tengan que pasar a un segundo plano y poner a los hijos en primer lugar (porque es lo políticamente correcto y está mal visto anteponer tus intereses a los de tus hijos). Critica lo que ella denomina como culto al hijo, y es que las mujeres tengan que ser casi unas esclavas de sus hijos y el egoísmo no pueda tener lugar, que tengan que sentirse culpables por ser felices cuando sus hijos están en el colegio o en un campamento porque así pueden tener tiempo para ellas, que a menudo tengan que escoger entre el trabajo o sus hijos, que el mundo laboral no esté preparado para aceptar a las madres, etc. En definitiva, critica que las madres tengan que ser superheroinas y no tener tiempo para ellas mismas. Ella reivindica que, antes que madres, las mujeres son personas.Desiderata

Por la extinción Humana Voluntaria
- "Voluntarios": Personas inclinadas hacia la meta de la eventual extinción humana, que han decidido no tener ningún hijo biológico (o ninguno más si acaso ya los tuvieron antes de entrar al movimiento) para favorecer tal meta.
- "Simpatizantes": Piensan que la especie humana no debería extinguirse, pero sí que será benéfico que la raza humana reduzca drásticamente sus números, para lo cual la no-reproducción voluntaria es una estrategia indolora y moralmente loable. Ellos igualmente han decidido no procrear nunca, para poner su ejemplo al resto de la sociedad. La filosofía de los “simpatizantes” queda un poco en línea con la de otros movimientos de inspiración malthusiana, como los de Population Connection o de Negative Population Growth.






